Copyright 2018 - prueba
Martes, 26 Enero 2016 23:39

Evangelio diario

Lecturas de la Misa

25. septiembre 2018 : Martes de la vigésima qunita semana del tiempo ordinario
San Fermín de Amiens
Libro de los Proverbios 21,1-6.10-13.

El corazón del rey es una corriente de agua en manos del Señor: él lo dirige hacia donde quiere.
Al hombre le parece que todo su camino es recto, pero el Señor pesa los corazones.
Practicar la justicia y el derecho agrada al Señor más que los sacrificios.
Los ojos altaneros, el corazón arrogante, la luz de los malvados: todo eso es pecado.
Los proyectos del hombre laborioso son pura ganancia, el que se precipita acaba en la indigencia.
Tesoros adquiridos con engaños son ilusión fugaz de los que buscan la muerte.
El alma del malvado desea el mal, él no se apiada de su prójimo.
El simple se hace sabio cuando se castiga al insolente, y asimila la ciencia cuando se instruye al sabio.
El justo observa la casa del malvado, y precipita en la desgracia a los malos.
El que cierra los oídos al clamor del débil llamará y no se le responderá.

Salmo 119(118),1.27.30.34.35.44.

Felices los que van por un camino intachable,
los que siguen la ley del Señor,

Instrúyeme en el camino de tus leyes,
y yo meditaré tus maravillas.

Elegí el camino de la verdad,
puse tus decretos delante de mí.

Instrúyeme, para que observe tu ley
y la cumpla de todo corazón.

Condúceme por la senda de tus mandamientos,
porque en ella tengo puesta mi alegría.

Yo cumpliré fielmente tu ley:
lo haré siempre, eternamente.



Evangelio según San Lucas 8,19-21.

Su madre y sus hermanos fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud.
Entonces le anunciaron a Jesús: "Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte".
Pero él les respondió: "Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".

«Mi madre y mis hermanos, son los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen» (Trad. ©Evangelizo.org©)
Isaac de Stella (¿-c. 1171), monje cisterciense

Sermón 51, 25-27; PL 194, 1862; SC 339

«He buscado el descanso en todas las cosas», dice la Sabiduría de Dios; «y mi casa, dice a continuación, es la heredad del Señor» (Sab. 24:7). La heredad del Señor, en su totalidad es la Iglesia, especialmente es María, y es el alma de cada fiel en particular... El texto continúa: «entonces el creador del universo me habló y me encargó; el que me ha creado, me ha hecho fabricar mi tienda. Él me dice: ' instálate en Jacob '» (v. 8). Habiendo, en efecto, buscado en todo el reposo y no habiéndolo encontrado en ninguna parte, la sabiduría de Dios, su Verbo, en primer lugar se reservó como herencia al pueblo judío, aquel que por Moisés ha «hablado y encargado »... Y aquel que por esta segunda creación, ha creado la Sinagoga, la madre de la Iglesia, «ha reposado en su tienda», en la tienda de la Alianza. Ahora, en la Iglesia, descansa en el sacramento de su Cuerpo.

Y, como había buscado, por así decirlo, entre todas las mujeres aquella por la cual tenía que nacer, se ha elegido especialmente a María, que desde entonces es llamada «bendita entre todas las mujeres" (Lc 1:28)... Cristo, que la había creado como nueva Creatura (2Co 5,17), vino a reposarse en su seno.

De la misma manera, a cada alma fiel, predestinada a la salvación, que esta Sabiduría le «encarga y habla», cuándo quiere y cómo desea. Y lo hace ya sea interiormente, a través de la inteligencia natural, por la que « ilumina todo hombre procedente de este mundo" (Jn 1:9) y por la inspiración de la gracia...; ya sea por la doctrina y por la creación (Rm 1:20)... Y la Sabiduría de Dios, su Verbo, que crea y forma así esta alma «en Cristo Jesús para que nuestros actos sean realmente buenos» (Ef. 2:10), viene a reposarse en su conciencia.

Visto 6464 veces Modificado por última vez en Viernes, 29 Enero 2016 10:47
Más en esta categoría: soloevangelio »
f t g m