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Lunes, 05 Marzo 2018 21:32

Mensaje Cuaresma

Tiempo de santidad, tiempo de conversión. La Cuaresma es un tiempo de renovación al que nos invita la Iglesia, un tiempo de vuelta al principio y fin de nuestra vida, de re-dirigirla hacia el Absoluto. Conversión es volver la mirada a Dios y remitir todo bien a su fuente. Frente a lo efímero, caduco, pasajero de este mundo, el creyente se dirige en este tiempo de gracia a lo eterno, consciente de la meta a la que tiende. En estas semanas antes de la Pascua, nuestra Congregación mariana, de la mano de la Virgen, se adentra en el misterio de la salvación para creer, esperar y amar. La Congregación ejercita así las virtudes sólidas del cristiano en la fe (oración), esperanza (ayuno) y caridad (limosna), obediencia-pobreza-virginidad.


Creer. “Mi justo vive de fe”, nos enseñan el profeta Habacuc primero y san Pablo después. La conversión exige siempre una respuesta de fe, una respuesta personal al Dios que se nos revela en la persona de Jesucristo. La virtud de la fe exige dependencia y sólo crece en la relación constante del hombre con Dios. Es Dios Padre quien a través de Jesucristo por medio del Espíritu Santo sale al encuentro del hombre para entrar en una comunión de vida y amor con él. La fe necesita así del encuentro y avanza en el diálogo con Dios uno y trino. Esto es orar. Para ello, una vez más, es necesario que el creyente, a través de la gracia acogida por su voluntad, sea consciente de la fugacidad de todo cuanto no es Dios, recuerda que eres polvo…, y vuelva su mente y corazón a lo eterno. De Dios hemos salido y a Dios estamos llamados a regresar. Por ello el creyente, peregrino en este mundo, hace un alto en el camino durante este tiempo de gracia que el buen Dios le concede para examinar su corazón a fin de descubrir si alguna cosa o criatura lo han ido apartando de su fin, si en alguna realidad se ha ido enredando y, al esclavizarlo, le está impidiendo alzar el vuelo, dar a la caza alcance. La Cuaresma se convierte así en un tiempo privilegiado para, siguiendo la invitación de nuestro padre san Ignacio, ordenar el corazón y detectar en él los afectos que lo han ido atrapando en el camino y no lo han dejado seguir de cerca al Maestro. Memoria del Creador, olvido de la criatura, atención a lo interior, estarse en todo amando al Amado, esto es vivir de fe y esto es ejercicio de oración. La primera de las armas con las que contamos en este tiempo de renovación interior. El creyente-orante ejercita la obediencia y, a ejemplo de su Señor, aprende sufriendo a obedecer. En un congregante la oración sólo puede ser con y desde el Corazón inmaculado de María que nos adentra adverbialmente en los misterios que contemplamos. La oración cuaresmal nos abre las puertas al misterio de la salvación para esperar y amar.


Esperar. El creyente espera una tierra nueva y unos cielos nuevos. En esperanza hemos sido salvados y la espera cuaresmal también es una espera apasionada que no defrauda. Si en el Adviento la esperanza de la Iglesia se dirige a su Cabeza implorando su retorno, Ven Señor Jesús, ahora en Cuaresma la Iglesia vive de las ansias redentoras del Corazón de Cristo. Es su fuego ardiente el que nos contagia, es su pasión y celo por las almas y su salvación lo que nos mantiene despiertos y en vigilia. En el buen combate de Cristo, el congregante se ejercita con la penitencia como el soldado se entrena para la batalla. Estas semanas de Cuaresma son semanas de lucha, de combate y de tentaciones, antes de la victoria. Quien quisiera venir conmigo, luchará conmigo, padecerá conmigo a fin de reinar conmigo. El ayuno cuaresmal despierta al alma de su letargo (…avive el seso y despierte contemplando como se pasa la vida, como se viene la muerte tan callando…) y la coloca ante Cristo crucificado, ¿qué he hecho por Cristo?, ¿qué hago por Cristo?, ¿qué haré por Cristo? Como el alma ya no encuentra satisfacción en los bienes de este mundo que pueda compararse con la dicha de su vida con Cristo, todo lo estima pérdida y basura en comparación con el conocimiento interno de Cristo que me amó y se entregó a la muerte por mí. El ayuno purifica el alma. Ayuno de alimento, ayuno de distracciones, somnolencias y ataduras, ayuno de la lengua y del pensamiento. Evitemos toda idea vana y no permitamos maledicencia alguna. Desterremos de nosotros en estas semanas toda envidia, juicio y condena, toda soberbia y amor propio.El penitente se ejercita en la humildad porque bien sabe que sin la ayuda de lo Alto no puede mantenerse en pie. Es el corazón pobre que todo lo espera de Dios, que nada se apropia detrayéndolo de su fuente, que todo lo remite al que nos enriqueció con su pobreza. Esta es la penitencia que Dios espera de nosotros en este tiempo para que el corazón pueda ejercitarse en el amor, al ser éste ya su único oficio (… mi alma se ha empleado, y todo mi caudal, en su servicio; ya no guardo ganado, ni ya tengo otro oficio, que ya sólo en amar es mi ejercicio…).


Amar. La presencia del Amado en el alma por medio de la gracia y el cuidado de la oración, así como las privaciones voluntarias que mantienen despiertos mente y corazón para el combate, hacen posible el ejercicio de la caridad. Sin la fuente del amor que es Dios mismo presente, verdadera, real y sustancialmente, entre nosotros es imposible la caridad. Habrá filantropía pero no caridad. El filántropo acalla su conciencia dando de lo que le sobra. El cristiano se da así mismo porque en la donación de sí encuentra el sentido de su vocación. En el altar y en el sagrario encuentra el congregante la fuerza, y del Cuerpo de Cristo se alimenta diariamente para descubrir la presencia de su Dios y Señor en todo. En todo amar y servir. Y es que quien así vive percibe a Dios en todo cuanto existe y acude a socorrer las necesidades, las materiales y las espirituales, de sus hermanos los hombres. La limosna cuaresmal es misericordia. Y como no todas las necesidades son iguales porque no todos los bienes lo son, los más altos urgen más. Caritas Christi urget nos! No hay mayor pobreza en las almas que la ausencia de Dios por el pecado. Querer bien a los hermanos es quererlos santos, quererlos para el cielo. ¿Cómo negar que corregir al que yerra y rezar por su conversión es tan obra de misericordia, tan limosna, como dar de comer al hambriento? Cuando además el pan que se le ofrece con la verdad y la gracia es el pan del cielo que contiene en sí todo deleite, no alimento perecedero de esta tierra caduca y pasajera. Así que queridos hijos, sin olvidarnos de las necesidades materiales o corporales de nuestros hermanos los hombres, empezando por los más próximos, cercanos, no olvidemos sus necesidades espirituales, porque ello es ejercicio sublime de caridad y limosna.

P. José Ignacio Rubio

Domingo, 18 Febrero 2018 17:34

Conferencia

El próximo Miércoles 28 de Febrero, en el marco de la Santa Cuaresma, las Congregaciones Marianas de la Asunción ofrecen una conferencia sobre el sentido redentor de la Pasión de Cristo. Será a las 19:00 horas, en el salón de actos de la sede de la Calle Santa Engracia 20.


Fernando Herreros abordará el valor salvífico de los acontecimientos del Viernes Santo, apoyándose en los datos que nos transmite la Síndone de Turín. Se celebrará una Sagrada Eucaristía a las 18:30.

Sábado, 23 Diciembre 2017 00:21

Felicitacion navideña

“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, Y hemos contemplado su gloria: Gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de Verdad” (Jn 1, 14; Evangelio del día de la Natividad del Señor)


Queridos Congregantes, aspirantes y simpatizantes, y cuantos os asomáis a conocernos, ¡Que estos días sean para todos ocasión de penetrar en el misterio de la Encarnación: el Verbo de Dios, hecho hombre, asume la naturaleza humana, la rescata y la eleva hasta la intimidad de la Bienaventurada y gozosa Trinidad! ¡Que no cese nuestra acción de gracias a Nuestra Madre Santísima! ¡Pidámosle que nos ponga a todos junta a ella, en la contemplación amorosa de su Hijo! A todos, y especialmente a quienes podáis estar en tiempo de cruz, ¡Feliz y Santa Navidad!


Ad Iesum per Mariam


Congregación Mariana de la Asunción y San Fructuoso, San Juan Berchmans y San Pedro Canisio

En el retiro del día 18 de noviembre el padre Ignacio Palacio nos habló de crisis pero también de la victoria del Corazón Inmaculado de la Virgen. En medio de las dificultades y sinsabores del momento presente el padre nos recordó que muchos de nosotros, conscientes o no, hemos conocido personas que hoy son santas. El padre Palacios recordó que él había tenido contacto en varias ocasiones en Roma con el Arzobispo François-Xavier Nguyễn Văn Thuận, cuya causa de beatificación está abierta.


El Arzobispo Văn Thuận vivió preso durante 13 años, nueve de ellos en aislamiento ¿Como pudo sostenerse en la fe en medio de la dura prueba de los campos comunistas de Vietnam? El cardenal, según recuerda el padre Palacios, repetía que había sido la Eucaristía, que celebraba diariamente en el altar de la palma de su mano con un trocito de pan y unas gotas de vino, quien le sostuvo en la dificultad del cautiverio. Esta confidencia del cardenal Van Thuan aparece también recogida en su libro "testigo de esperanza".


El papa Juan Pablo II escribió la carta enciclica Ecclesia de Eucharistia, que comienza diciendo: "La Iglesia vive de la Eucaristía. Esta verdad no expresa solamente una experiencia cotidiana de fe, sino que encierra en síntesis el núcleo del misterio de la Iglesia."El concilio Vaticano II señalaba que la Eucaristía es « fuente y cima de toda la vida cristiana.» 1


«La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua y Pan de Vida, que da la vida a los hombres por medio del Espíritu Santo»2. Del misterio pascual nace la Iglesia. Precisamente por eso la Eucaristía, que es el sacramento por excelencia del misterio pascual, está en el centro de la vida eclesial.


No sé si sería exagerado decir que lo que la Iglesia Católica anuncia es a Cristo Eucaristía. En cualquier caso "la Eucaristía, presencia salvadora de Jesús en la comunidad de los fieles y su alimento espiritual, es lo más precioso que la Iglesia puede tener en su caminar por la historia." 3


El tesoro de la Eucaristía, como sacramento de la unidad de la Iglesia, requiere de normas que favorezcan la participación frecuente de los cristianos en la Mesa eucarística y, al mismo tiempo, normas que determinen las condiciones objetivas en las que no se debe administrar la comunión. El esmero en procurar una fiel observancia de dichas normas se convierte en expresión efectiva de amor hacia la Eucaristía y hacia la Iglesia.


Al dar a la Eucaristía todo el relieve que merece, y poniendo todo esmero en no infravalorar ninguna de sus dimensiones o exigencias, somos realmente conscientes de la magnitud de este don. A ello nos invita una tradición incesante que, desde los primeros siglos, ha sido testigo de una comunidad cristiana celosa en custodiar este « tesoro ». Impulsada por el amor, la Iglesia se preocupa de transmitir a las siguientes generaciones cristianas, sin perder ni un solo detalle, la fe y la doctrina sobre el Misterio eucarístico. No hay peligro de exagerar en la consideración de este Misterio, porque « en este Sacramento se resume todo el misterio de nuestra salvación ».


El código de derecho canónico expone la condiciones necesarias para la participación en la comunión eucarística, destacando que es "el sacramento más augusto, en el que se contiene, se ofrece y se recibe al mismo Cristo Nuestro Señor, por la que la Iglesia vive y crece continuamente. El Sacrificio eucarístico, memorial de la muerte y resurrección del Señor, en el cual se perpetúa a lo largo de los siglos el Sacrificio de la cruz, es el culmen y la fuente de todo el culto y de toda la vida cristiana, por el que se significa y realiza la unidad del pueblo de Dios y se lleva a término la edificación del cuerpo de Cristo. Así pues los demás sacramentos y todas las obras eclesiásticas de apostolado se unen estrechamente a la santísima Eucaristía y a ella se ordenan."


Aunque conocidas, no está de más recordar algunas de las condiciones que el código de derecho canónico establece para la participación en la Santísima Eucarística.


915 No deben ser admitidos a la sagrada comunión los excomulgados y los que están en entredicho después de la imposición o declaración de la pena, y los que obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave.


917 Quien ya ha recibido la santísima Eucaristía, puede recibirla otra vez el mismo día solamente dentro de la celebración eucarística en la que participe.


919 § 1. Quien vaya a recibir la santísima Eucaristía, ha de abstenerse de tomar cualquier alimento y bebida al menos desde una hora antes de la sagrada comunión, a excepción sólo del agua y de las medicinas.


§ 3. Las personas de edad avanzada o enfermas, y asimismo quienes las cuidan, pueden recibir la santísima Eucaristía aunque hayan tomado algo en la hora inmediatamente anterior.


921 § 1. Se debe administrar el Viático a los fieles que, por cualquier motivo, se hallen en peligro de muerte.


§ 2. Aunque hubieran recibido la sagrada comunión el mismo día, es muy aconsejable que vuelvan a comulgar quienes lleguen a encontrarse en peligro de muerte.


Finalizo invitando a todos a recordar con alegría que la Iglesia ha recibido la Eucaristía de Cristo, su Señor, no sólo como un don entre otros muchos, sino como el don por excelencia, porque es don de sí mismo, de su persona en su santa humanidad y, además, de su obra de salvación. 4



Te adoro con devoción, Dios escondido,

oculto verdaderamente bajo estas apariencias.

A Ti se somete mi corazón por completo,

y se rinde totalmente al contemplarte.

Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto;

pero basta el oído para creer con firmeza;

creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:

nada es más verdadero que esta Palabra de verdad

En la Cruz se escondía sólo la Divinidad,

pero aquí se esconde también la Humanidad;

sin embargo, creo y confieso ambas cosas,

y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.

No veo las llagas como las vio Tomás

pero confieso que eres mi Dios:

haz que yo crea más y más en Ti,

que en Ti espere y que te ame.

¡Memorial de la muerte del Señor!

Pan vivo que das vida al hombre:

concede a mi alma que de Ti viva

y que siempre saboree tu dulzura.

Señor Jesús, Pelícano bueno,

límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre,

de la que una sola gota puede liberar

de todos los crímenes al mundo entero.

Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego,

que se cumpla lo que tanto ansío:

que al mirar tu rostro cara a cara,

sea yo feliz viendo tu gloria.

Amén.

Adoro te devote, Santo Tomás de Aquino.


1. Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 11.
2. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Presbyterorum Ordinis, sobre el ministerio y vida de los presbíteros, 5.
3. Carta enciclica Ecclesia de Eucharistia
4. Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae, III, q. 83, a. 4 c.

Viernes, 29 Enero 2016 08:52

Calendario

Viernes, 29 Enero 2016 08:38

Congregación Mariana de la Asunción

Las congregaciones Marianas son asociaciones de fieles cuyo origen se remonta al siglo XVI. Las inició el p. Leunis, un Jesuita, con los estudiantes del colegio romano. Pronto extendieron la espiritualidad de san Ignacio a los laicos. Se caracterizan por una especial devoción a la Virgen Santísima y seguir los ejercicios espirituales.

La Congregación Mariana de la Asunción

Nuestra Congregación está formada por matrimonios y familias y fue fundada en 1964 en Madrid. En la actualidad es una asociación pública de fieles incardinada en la Diócesis de Madrid que cuenta con más de 200 familias. La congregación integra una sección para profesionales que es la Congregación Mariana de la Asunción de Nuestra Señora y San Pedro Canisio y una para estudiantes, la Congregación Mariana de la Asunción de nuestra Señora y San Juan Berchmans.

Existen también otras. En Madrid conocemos la Congregación del Congregación Mariana del Colegio Mater Salvatoris, la Congregación Mariana del Colegio de Nuestra Señora de la Compañía de María en Valdemoro, la del Colegio San José de Cluny. Tenemos noticias de que existen en Valencia alguna más y en otros países como Alemania, Estados Unidos.

Los congregantes

Un congregante es una persona que ha dado una palabra de honor a la Virgen Santísima, se ha comprometido con ella a realizar el fin de congregante de santificación personal y apostolado dentro de la congregación.

 El Congregante adquiere los compromisos de cumplir la Regla de vida, y ayudar y asistir a los actos de la congregación.

La Regla de vida (Regula vitae)

La regla de vida (Regula Vitae) Es una ayuda para el congregante; una guía para mantenerse fiel al compromiso con la Virgen y con la Congregación. Consiste en los siguientes puntos:

  • Oración mental diaria (al menos 15 minutos)

  • Frecuencia de Sacramentos (Comunión y confesión)

  • Examen de conciencia por la noche

  • Hacer Ejercicios Espirituales de San Ignacio al menos una vez al año.

Las actividades

 Nuestra Congregación tiene las siguientes actividades:

    1. Actividades del equipo: Reunión mensual de equipo y actividades de equipo

    2. Actividades de la congregación:

      1. Anuales: Convivencias de Abril, Romería de Mayo, Fiesta de familias de Navidad, peregrinación anual en septiembre, Ejercicios espirituales.

      2. Mensuales: Retiro mensual, Video fórum.

  1. Actividades de apostolado de la congregación:

    1. Centro de Orientación Familiar Virgen de Olaz: formas de colaborar: Voluntariado y contribución económica (desde 1€)

    2. Colegio Sagrado Corazón de Vallecas.

    3. Alevines y alevinas de la Asunción. Actividades para niños de 6 a 12 años y niñas de 6 a 10 años. Coincidiendo con los retiros mensuales de matrimonios.

    4. Dentro de la congregación de jóvenes (congregación de San Juan Berchmans y San Pedro Canisio) Montañeras y Montañeros, para chicos de 12 en adelante y chicas de 10 en adelante. Con los valores propios de la montaña y dentro de los valores espirituales de las congregaciones Marianas.

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